Tengo 26 años y estoy aburrida. A mi edad ya creo haberlo vivido todo. me he agujereado las orejas como ocho veces, me he liado con mi mejor amiga y he probado las drogas. Me gustaría haber follado más, eso sí.
Y aquí estoy, tomando café por las mañanas y pastillas para dormir por las noches, como la Marilyn. Y pese a haberlo vivido todo, me siento terriblemente triste. Soy una joven occidental de clase media afligida. No vivo con miedo de que una banda terrorista bombardee mi casa, pero sí de arañar el coche nuevo de mi novio.
Me siento triste y aburrida, y lloro sobre un cojín color azul cobalto de Maison Du Monde de 30 € mientras escucho a The Doors sintiéndome reconocida en cada una de sus letras. Mi existencia es una terrible consecución de bostezos y quejidos sobre un teclado de ordenador. Hay días en los que soy consciente de mi situación y lloro desconsolada frente al espejo del baño para poder observar la fragilidad de mi cara, el enrojecimiento de los ojos y las mejillas repletas de lágrimas.
Me pregunto qué será de mí dentro de cinco años y no puedo evitar pensar que seré alcohólica y coleccionaré fotografías de Melanie Griffith, me masturbaré con hortalizas y comeré humus de aceituna como única dieta en el mundo. Y mientras, el que creía que sería el amor de mi vida me abandonará por una chica cinco años más joven que yo, llevará el pelo encrespado de color de rosa y flores en la cabeza como si se creyese la jodida Frida Kahlo.
Mi vida transcurre sin remedio, pero habrá alguien en el mundo siendo un puto genio que llevará una actitud positiva y <<coelhesca>>, creando cosas tan geniales que cuando alguien las comparta en Facebook a modo de gif te sorprenderás durante cinco segundos.
A mi edad, Bernini había esculpido Apolo y Dafne. El problema de estudiar a los clásicos es que te genera unas expectativas muy grandes en cuanto a tu propio don para triunfar en la vida. Y lo cierto es que lo más creativo que he hecho en mi vida fue pintar con mis excrementos la pared de mi habitación cuando contaba con cuatro años. Me pregunto si los clásicos habrían hecho algo semejante.